Muñeca
Salió, sigilosa, a estirar las piernas, sin que él se
percatara. Aún quedaban dos horas de partido y no la echaría en falta. La
lluvia hizo que se sintiera más viva y útil que nunca. Después volvió a su
rincón, un poco deshinchada y húmeda, como a él le gustaba.
Morbo
Salió, sigilosa, a estirar las piernas. Cruzó, temerosa, el
puente prohibido. Llegó, jubilosa, a la puerta de él. Llamó, pudorosa, con el
alma en vilo. Cayó, fulminada, dejando en la entrada el sigilo, el temor, el
júbilo y el pudor. Volvió, cabizbaja, a su hogar, con la ropa estirada y las
piernas encogidas.
A la fuga
Salió, sigilosa, a estirar las piernas. Caminó hasta el
amanecer estirando también el alma, sus fuerzas y su voluntad. Y decidió no
volver a aquel lugar donde todo se le encogía.
Depredador
Salió, sigilosa, a estirar las piernas y acabó gritando en
la cuneta con el corazón encogido.
Relatos presentados a la semana 31 de la VIII Edición de Relatos en Cadena. (http://escueladeescritores.com/concurso-cadena-ser/ )


