.

.

miércoles, 24 de enero de 2018

Impasse (Finalista de REC)

  Ya recogerían la mesa mañana, cuando el hombre que dormía sobre ella hubiera terminado de soñar con aquellas libélulas amarillas empeñadas en llenar de luz los rincones vacíos de la casa ya desmantelada.









Relato ganador en la semana 15 de la XI edición del concurso Relatos en cadena (http://escueladeescritores.com/concurso-finalistas-rec-2017/) Minuto 45 podcast

Daniel

   Adora la lluvia. Esa lluvia dulce y regeneradora que limpia almas y estigmas, que resbala por los cuerpos orgullosos y sin incertidumbre. La que se lleva la sangre de las aceras y las lágrimas del rostro,  abraza desequilibrios en los tejados, retumba en los canalones desgarrando telarañas ancestrales. La que provoca arco iris. La que termina en las alcantarillas, esas  venas urbanas oscuras y misteriosas que siempre le inquietan, para arrastrar lejos, muy lejos, la suciedad de la gente.
 
  La que, aquel anhelado otoño de metamorfosis,  diluyó por fin y para siempre  la sombra de la infeliz Daniela.



Relato presentado a la segunda convocatoria de Esta Noche te Cuento 2018, inspirada en la foto de Tom Waterhouse (http://estanochetecuento.com/daniel/)

miércoles, 10 de enero de 2018

Resumen de aquel verano (Finalista de REC)

Bucear en el lago que había al lado de la casa para impresionar a María, rodar por el prado en cuesta partiéndonos de risa, subir juntos al tejado a contar estrellas, trepar al viejo roble con los prismáticos para espiarla, saltar por puro placer sobre el heno del pajar, encontrarla desnuda retozando con papá, desear matarlos, convertirme de golpe en un adolescente atormentado, rehuir la mirada de mamá, zambullirme en un silencio testarudo, rogar que las vacaciones terminaran de una maldita vez, llorar por la inocencia y la ilusión perdidas, no volver a confiar en nadie.




Relato finalista en la semana 13 de la XI edición del concurso Relatos en cadena (http://escueladeescritores.com/concurso-finalistas-rec-2017/) minuto 45 podcast

jueves, 4 de enero de 2018

Principios



  Era la quinta mañana que sucedía. El mundo se había vuelto loco. O eso, o Richard  había empezado a poner algo raro en las magdalenas. Algo que hacía que la gente se disfrazara de personas normales, grises y vulgares, para salir a la calle. Increíble.
  ¿Dónde estaban los duendes traviesos, las bailarinas de claqué, los piratas cojos, las reinas moras, los enanos saltarines o los niños gato? Por un momento estuve a punto de caer en la tentación de pedir algo para mojar en el café. Tenía hambre. Pero decidí que no me arriesgaría a hacer nada que me impidiera ser yo mismo.

Relato presentado a la primera convocatoria de Esta Noche te Cuento 2018, inspirada en la foto de Thomas Hoepker (http://estanochetecuento.com/principios/)

sábado, 30 de diciembre de 2017

Volver



  Cuando regresé a casa aquella Navidad encontré los cadáveres de muchas horas bajo los almohadones del sofá e, incrustado  en su llaga, turrón de chocolate helado, como una negra escarcha de lascas amargas. 

 Con pinzas y bisturí hurgué en la antigua herida hasta convertirla en un coulant de dulce hemorragia que sólo fue posible detener con el salitre nostálgico de mi océano de lágrimas.  

  Desde entonces cada día se transformó en una salsa de cristal oscuro y frágil que acompañaba las tajadas de la vida. Y me quedé para saborear todo hasta el final, atacando con un plumero de luz las telarañas que atrapaban el tiempo, decidido a defender la dulzura de todas las navidades que nos quedaran por celebrar juntos.

jueves, 2 de noviembre de 2017

La Catrina


  Trepaba por el amanecer persiguiendo la luz a través de neblinas oscuras, aferrando la incipiente mañana, tratando de adivinar dónde estaba y, sobre todo, quién era. Seres incorpóreos tironeaban desde sus pesadillas,  susurrándole imágenes perturbadoras que intentaban interrumpir su despertar. Rebautizarse cada día, para no caer en la espiral tentadora de irrealidad que amenazaba con succionarle, era un rito imprescindible para conjurar sus terrores. Cada noche, sin embargo, se entregaba agradecido a la inconsciencia que borraba el cúmulo de angustia vital. 

  Y así, su existencia flotaba en un caldo espeso que, sin ahogarle, le impedía avanzar. Hasta que una vez soñó con ella: desde entonces,  hallarla fue su esperanza.

  La encontró por fin una tarde a principios de noviembre, precedida por un gato negro que marcó su destino enredándose entre sus piernas. El golpe en la nuca contra el suelo de aquel callejón de Ciudad de México fue el beso que ella había escogido para concederle la ansiada libertad.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

A dama do castro

  Aquel jueves los gatos no maullaron pidiendo leche: así supo que algo sucedía. No se oía el trajín de Carmen ordeñando, la cántara estaba derramada y un bulto inmóvil obstaculizaba la entrada al establo.
  José sobrevivió a la distorsión de esa y las siguientes jornadas, a todas las diligencias, ritos, deberes y emociones en silencio. Cuando por fin todos marcharon,  rastreó el último aliento de Carmen y maldijo su capricho de haberle dejado tirado, solo, en medio de la vida.
  Desde entonces, tras el canto del gallo, un tazón de leche con sopas le esperaba en la cocina, los huevos del corral amanecían en la cesta y, mientras él trabajaba en la cuadra, el caldo hervía lentamente, la ropa se lavaba, el suelo se barría y el agua ascendía sola hasta el brocal del pozo.
  José, acostumbrado a no ocuparse jamás de esas cosas, apenas se percataba de tales prodigios, como tampoco le parecía extraño vislumbrar retazos de tela blanca desapareciendo por los rincones.
Lo que sí le maravillaba era que ni el veterinario  ni el maestro supieran darle razón de por qué las andoriñas volaban en círculos sobre su cabeza, vigilándole, cuando abandonaba la casa o salía al prado.

Relato presentado al sexto bimestre de 2017 del blog Esta Noche Te Cuento dedicado a los seres mágicos (http://estanochetecuento.com/02-a-dama-do-castro/)

martes, 24 de octubre de 2017

Gesto de amor



  Ella acaricia su cabeza y, antes de exhalar el último aliento, sopla polvo de piedra sobre sus labios. 
  Él siente cómo una corteza pétrea le abraza el alma, enjuga sus lágrimas para siempre y transforma los pedazos de esa víscera destrozada que late en su pecho en un corazón de león.






 
 Relato finalista en el I concurso "León en piedra" http://estanochetecuento.com/relatos-leon-en-piedra/
y publicado en la revista Amanece metrópolis http://amanecemetropolis.net/gesto-de-amor/