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viernes, 3 de enero de 2025

Amanece metrópolis

 

                                                                          Hikikomori

  Hoy, María ha desobedecido sus instrucciones y, mientras parloteaba sobre mohos oscuros y efluvios malignos, ha corrido las cortinas del cuarto y ha abierto las ventanas. El olor a primavera, la luz de abril, el sonido a vida y el calor dulce de un rayo de sol han invadido la estancia arrancándole una lágrima para la que ni él mismo estaba preparado.   Durante noventa segundos se ha permitido saborearla en silencio, antes de vociferar que cerraran todo de nuevo.

                                                                          Minuto y medio. Más que la última vez.

 

 https://amanecemetropolis.net/?p=62962

 

miércoles, 1 de enero de 2025

Descensos y ascensos

 


  Salía de casa a las seis de la mañana, y puedo asegurar que mi vida era mejor gracias a la claustrofobia. Sin ella no habría conocido a Don José, el del cuarto, que me esperaba en el rellano para invitarme a café y tostadas. Ni a Felipe, el ingeniero divorciado del tercero, que me proponía, antes de meterse al ascensor, algún plan para la tarde. Y qué decir de Margarita la del segundo, que preparaba dos fiambreras idénticas de comida, para su marido y para mí. Con Luisa, la del primero, desde que puso el felpudo de BIENVENIDO, estaba hasta las ocho. Abandonaba su piso recién duchado y con una sonrisa. Cuando llegaba al bajo salía Alfredo con los niños, que, de camino al cole,  me acercaba en coche al trabajo para que no tuviera que coger el metro abarrotado. Y menos mal que ocupaba un despacho en las amplias oficinas de la segunda planta: solo tenía que detenerme en la primera para asegurarme de que López no había intentado ganar terreno con algún agasajo al jefe más valioso que los míos y que Verónica, su secretaria, aparte de mantenerme informado, seguía estando  dispuesta a hacer cualquier cosa por mí.

 

 Relato presentado a la primera convocatoria de Esta Noche te Cuento 2025, inspirado en ESCALERAS ( https://estanochetecuento.com/descensos-y-ascensos/ )

domingo, 8 de diciembre de 2024

Microlente

 

  Estiras tu sábana preferida, la de seda azul: mar de tantas travesuras, océano de mil batallas y escenario de naufragios. Una arruga rebelde, como una ola, surca el hueco podrido que divide la cama en dos, justo donde se desvaneció la manzana y quedaron los huesos fríos de la pasión, donde comenzó a crecer aquella margarita de pétalos indecisos.

  Una lágrima enfoca tu mirada distraída y vuelves a ver la tersura del color, del tiempo, de tu piel, de la seda. Sientes el sol de abril pintando sombras dulces en la primera mañana y el trino de un zorzal acariciando el momento. El sabor refrescante de la dicha reflejada en sus ojos, la ilusión temblando como estrellas en los tuyos. La manzana mordida. El azul impoluto. La inexistencia de las margaritas.

  Es la misma lágrima que desenfoca los escombros grises que proliferan bajo el somier y las telarañas negras de la ventana,  la  que se evapora cuando oyes sus pasos tambaleantes subiendo por la escalera antes de escuchar la llave que abre el cerrojo de la habitación.

 

 

Relato presentado a la octava convocatoria de Esta Noche te Cuento 2024, inspirado en el concepto NEPAKARTOJAMA   (https://estanochetecuento.com/microlente/)

viernes, 18 de octubre de 2024

Amanece metrópolis


Sin

  Llevo un par de meses cuidándome para esta prueba: sin grasas, sin azúcar, sin alcohol, sin tabaco, sin café, sin excesos de ningún tipo, tratando de minimizar cualquier resultado tenebroso. Como si en unas pocas semanas pudieran enmendarse los daños de toda una vida. Respiro profundo antes de tumbarme en la camilla con el pecho descubierto. Pienso que la doctora que teclea el ordenador estará acostumbrada a descubrir lo más íntimo de las personas. Sabrá reconocer de un vistazo los corazones grandes, los tiernos, los rotos, los duros…Me pregunto si podrá ver  a todos aquellos que ocupan el mío, incluido a ese que habita en secreto en lo más profundo. 

  Se acerca y confirma mi nombre, edad y peso con un rictus de hastío. Tal vez haya adivinado que no tengo nada especial por dentro. Con voz seca me ordena girarme y extender el brazo  y, sin previo aviso, me embadurna de un gel frío que me sobresalta. La postura me martiriza la espalda y la cadera y dejo de retener mis latidos, que escapan al galope. Con la desconsideración de la rutina y cierta saña, la mano clava el transductor en mis costillas, en el esternón, bajo el diafragma, y se recrea presionando la piel sobre el hueso. Solo se detiene al adivinar soplos y válvulas imperfectas ignorando mis gemidos de dolor. La voz me advierte de que o me relajo o será una lucha entre ambas. Trato de evadirme y no escuchar los burbujeos de mi sangre que retumban en la cabina. Cierro los ojos. Cuando acaba la tortura los abro y miro el rostro impertérrito de la mujer que acaba de observar mis entrañas. Deja una bola de papel sobre mi vientre y se aleja sin una palabra, sin la más mínima empatía, sin dejar traslucir si lo ha encontrado es bueno o malo. 

  Mientras  trato de limpiarme tanta pringue y tanta ansiedad, se me ocurre que para dedicarse a escrutar corazones ajenos tal vez sea necesario carecer de uno propio.

 

https://amanecemetropolis.net/?p=62140 

martes, 1 de octubre de 2024

El naturalista


  Lo que a su familia le horrorizaba a mí me resultaba fascinante.  Los secretos que escondía Míriam en su cabeza solo eran otro más de sus encantos. De lejos parecía un ser adorable,  un hada sacada de un cuento.  De cerca, unos peligrosos ojos verdes  y unos perfectos dientecillos blancos advertían a cualquiera que se abstuviese de tocarla. Me encantaba observar sus juegos infantiles, a cierta distancia, cuaderno en mano. Nunca me decepcionaba.

  A veces era una ardilla, otras un ratoncito, un ruiseñor, una pareja de mirlos, una mariposa que había completado su metamorfosis o una lagartija azul. La fauna que escapaba de aquella maraña salvaje e indómita que era su melena, sin que ella apenas pestañeara, era infinita.  E, invariablemente, un atávico instinto depredador la empujaba a perseguirla y cazarla para después llevar su presa, como un trofeo, a los pies de su madre y deleitarse  escuchando sus arcadas.

 

Relato presentado a la séptima convocatoria de Esta Noche te Cuento 2024, inspirado en el concepto RAME  (https://estanochetecuento.com/el-naturalista-fuera-de-concurso/ )

lunes, 2 de septiembre de 2024

Hikikomori

 

  Hoy, María ha desobedecido sus instrucciones y, mientras parloteaba sobre mohos oscuros y efluvios malignos, ha corrido las cortinas del cuarto y ha abierto las ventanas. El olor a primavera, la luz de abril, el sonido a vida y el calor dulce de un rayo de sol han invadido la estancia arrancándole una lágrima para la que ni él mismo estaba preparado.   Durante noventa segundos se ha permitido saborearla en silencio, antes de vociferar que cerraran todo de nuevo.

  Minuto y medio. Más que la última vez.

 

Relato presentado a la sexta convocatoria de Esta Noche te Cuento 2024, inspirado en el concepto SAUDADE (https://estanochetecuento.com/hikikomori-fuera-de-concurso/ )

viernes, 26 de julio de 2024

Amanece metrópolis

 

Contraluces

  Anochece en la cuna del requiebro. Una vieja gloria del rock que bebe Mirinda, cuatro influencers estúpidos poniendo morritos, un suicida impregnándose de luz camino del viaducto y una pareja con el amor triste y  caducado despiden al sol desde el Templo de Debod.

  Manuel, de espaldas al espectáculo naranja, trata de capturar sus esencias decrépitas con la antigua réflex. Esa por la que vendió su alma en un oscuro callejón de Asuán convencido de sus poderes arcanos.

  El domingo cambiará las imágenes por unos gramos de evasión que acallen el gusano que le carcome: que por su culpa ya no queden puestos coloridos en el Rastro desde que Lucía, la gachí más linda  de Curtidores, se volviera transparente de tanto fotografiarla para atrapar su corazón.



https://amanecemetropolis.net/?p=61403