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martes, 30 de junio de 2026

El Melampiro

 

  Hoy, que la lluvia ha dejado huérfanas de perlas a todas las flores del barrio, sube una neblina nauseabunda del asfalto y se enreda en  los huesos bajo el calor de un junio implacable que pone a prueba la vida desdibujando las sombras. La mía tiembla solitaria al notar que repta entre la gente como una espina de pescado dispuesta a clavarse si la hacen retroceder  y se acerca de perfil, con su babeo rojizo y la máscara melosa que disimula su tacto áspero .Sus colmillos oxidados hacen presa en mi corazón. Cierro los ojos y percibo cómo succiona mi energía,  languidecen mis brazos y fallan mis piernas mientras todo se vuelve gris. En silencio, aferro tu mano, aunque tú no lo sepas, para dominar el miedo. Recito tu nombre como un mantra mágico y te  vislumbro a mi lado.

  Respiro profundo, cuento hasta ocho, vuelvo a mirar: has pintado el cielo de azul y perfumado el aire con rosas amarillas. Me rodea la luz y siento fluir la sangre dulcemente por mis venas. Sonrío al evocar tu  guiño cómplice, el calor de tu abrazo. 

 
El parásito pegajoso ha huido.  El mundo gira de nuevo porque tú estás en él. 

 

 

 

 

 Relato presentado a la cuarta convocatoria de Esta Noche te Cuento 2026, inspirado en la IMAGINACIÓN  (https://estanochetecuento.com/85-el-melampiro/)

jueves, 14 de mayo de 2026

Dieciséis escalones

 


 

     Parpadea el cursor sobre un espacio infinito sin que encuentre las palabras que merece.  No soy capaz aún de escuchar su voz en mensajes antiguos, pero me reconforta verla  feliz en las fotos, con esa sonrisa luminosa que usaba para tranquilizarnos aunque tuviera el alma encogida de miedo.

     Permanecerá menuda,  dulce y vivaracha gravitando en mi memoria, como hizo en mi existencia durante casi sesenta años. A veces enturbiándome  los ojos de sal, otras como un cálido soplo de recuerdos: cada vez que  un corazón de chocolate me traslade a aquellas caminatas por el Retiro, cuando el amarillo y el violeta decidan jugar con un hombre aferrado a una cometa, o siempre que, Ebony and Ivory, acaricie sonriendo un teclado.

     Con su elegancia a lo Hepburn dejó un rastro inolvidable y poderoso. Hasta el final. Antes de ponerse a salvo del lado más oscuro de la vida en el que ya no podía ser ella, de decidir, valiente, doblar el último recodo, el más difícil, quiso despedirse de todos.

     Hoy, una rabia estéril me desborda al añorar lo ya imposible de vivir, y me lacera, insidioso, el maldito minuto que no tuve para subir a abrazarla por última vez.

                   

                                                                                                                       (A Nuri, siempre luz)

 Relato presentado a la tercera convocatoria de Esta Noche te Cuento 2026, inspirado en el CORAJE (https://estanochetecuento.com/dieciseis-escalones/ )

domingo, 22 de marzo de 2026

Grietas

  El tartamudeo al pronunciar mi antiguo nombre, el  temblor de manos al poner el parche en el ojo azul de Blanca, la voz quebrada al contestar al teléfono. Después vinieron los cinco minutos menos de gimnasia matinal, la leche sin miel, los lunes sin verduras en la cena. Su corbata torcida, nuestra ropa sin planchar. Nos asustamos con el trocito de su bigote perfecto en el lavabo, los chorreones de gomina y aquel reguero de lágrimas y pedazos del traje de los domingos  que seguimos por el pasillo hasta la alcoba. Atravesado sobre la cama de matrimonio, despeinado y sin vestir para ir a misa, papá gimoteaba bajito. Al vernos, abrió los brazos. Tardamos en comprender, por  falta de costumbre, lo que quería. Nos acercamos desconfiados, Blanca con su heterocromía al desnudo, yo con los labios pintados y las manoletinas rosas. Fue el primer abrazo suyo que recuerdo, la primera vez que me llamó Luisa y miró de frente a mi hermana. El primer perdón que le escuché.

 En un arrebato de coraje le confesamos que nosotros también añorábamos la alegría, los disparates y las galletas que mamá nos daba a escondidas. Que, por favor, la llamase para que volviera.

 

 Relato presentado a la segunda convocatoria de Esta Noche te Cuento 2026, inspirado en el DESORDEN   (https://estanochetecuento.com/68-grietas/ )

 

 

jueves, 19 de febrero de 2026

Madrid s. XXI

 

  Como las rapaces que han perdido el filo de sus garras porque ya solo esperan la carroña del atropello, las cigüeñas que no migran han alargado sus picos al acecho de progenitores distraídos e indecisos. Impresionan con sus libreas, impávidas, encaramadas a cientos sobre las farolas de la M-50, dispuestas a servir bebés.

  A María, estragados cuerpo y alma con aguas milagrosas, cócteles de hormonas, sacrificios inconfesables, velas inverosímiles, amuletos diversos, luz de luna y oraciones a San Ramón, se le deshilacharon la esperanza y las ganas con los años.  Atrapada en el atasco, le tiemblan las manos sobre el volante  y apenas levanta la mirada  hacia el ejército de pájaros que observa el  discurrir lento de los vehículos.  Fantasea con recuperar el anhelo, esta vez sola, y prescindir de las ventajas de ser dueña absoluta de sus días.

  No recuerda haber leído ningún caso de embarazo por las cigüeñas desesperadas, ni se explica el posible mecanismo. Quizá sea todo una leyenda urbana. Aun así, casi sin pensarlo, fija la vista en un ejemplar cercano  y susurra  «aquí estoy».  El ave extiende las alas y alza el vuelo.

  Antes de llegar a casa compra, ilusionada, un test en la farmacia.

Fotografía extraída de El País (Luis Miguel Ruiz Gordón)

 

 Relato presentado a la primera convocatoria de Esta Noche te Cuento 2026, inspirado en la FE   (https://estanochetecuento.com/m-50/)