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sábado, 17 de octubre de 2026

PK2

 

    Era un saco sin fondo, infinito y cochambroso por el paso de los milenios. Lo cargaba a sus espaldas desde hacía tanto que, como una joroba, formaba parte de su anatomía. Al principio ella misma echaba dentro todas las culpas, asumiendo el personaje asignado por alguien injusto pero poderoso. Con el tiempo fue dándose cuenta de cuánto pesaba aquello y de cómo le impedía levantarse, crecer, mirar hacia el horizonte, ser. 

   
Cansada, y a pesar de que lo había evitado desde el origen de todo, se sentó bajo un árbol inofensivo que no tenía frutos. Tampoco había reptiles por los alrededores. Pero apareció una ardilla que sin decir nada, como es natural,  se puso a roer el saco hasta hacer un agujero por donde empezó a vaciarse. A medida que lo hacía, ella fue sintiéndose mejor, más liviana, con ganas de saltar, reír y corretear. Le costó, porque sus huesos habían perdido la elasticidad de la alegría, pero supo que todo iba a cambiar. Le siguieron echando culpas, con más saña si cabe al verla fuera de su papel, pero tal y como entraban, salían por el roto. Así, poco a poco, Eva se fue reconstruyendo, libre, feliz y exonerada.

 

 Relato presentado a la séptima convocatoria de Esta Noche te Cuento 2026, inspirado en la CULPA (https://estanochetecuento.com/37-pk2/) 

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